domingo, 25 de marzo de 2012

La Ciencia Tecnología e Innovación y la Responsabilidad Social

La ciencia (C) tal cual la conocemos hoy, no es fácil de definirla, en mayor grado para el gran público, sin embargo, hasta el más despistado, lo correlacionaría con el conocimiento mejor elaborado por la especie humana, surgido de una sistemática y obstinada observación. El científico que lo elabora es imaginado como un desfachado personaje, de pelos desorganizados y gruesos anteojos.

El ciudadano común, puede no entender cómo se hace ciencia, pero sí reconoce que sus contribuciones le dan modernidad a la vida, sea para festejar su aniversario, o para curar la salud de un ser querido, reconoce también que, proviene del esfuerzo de estos hombres y mujeres que habitan los laboratorios: grandes y bien implementados en los países desarrollados, u oscuros, estrechos y casi olvidados de los países pobres.

Este conocimiento aplicado capaz de construir las maravillas que vemos hoy constituye la tecnología (T). Los países ricos han sustentado su desarrollo, porque han sabido usar ese conocimiento y venderlo, este proceso de ser exitoso en el mercado es la innovación (I).

Para comprender este camino histórico, no se necesita ser el doble de Edison o Einstein, sino seguir con objetividad el derrotero de progreso y desarrollo de los países. El caso más claro es el ex presidente Lula: “Brasil será país desarrollado cuando venda conocimiento”, un sindicalista, no universitario, miró por encima de encumbrados, doctores o presidentes.

El conocimiento es el que salvará a la tierra, no la insistente y desbocada venta de recursos naturales. Pero el ser humano finalmente define qué hacer con la tecnología o con el conocimiento. Si él no es capaz de diferenciar lo malo o lo bueno, lo  deseable o indeseable, entonces carece de valores o los tiene distorsionados.

Por eso, la educación no solo debe orientarse al saber sino fundamentalmente al ser. Esta verdad ha provocado que, en los últimos años, lo ético tenga cada vez mayor importancia, en tanto los desarrollos tecnológicos y el conocimiento siguen evolucionando de manera impresionante. Así la clave de la sobrevivencia de la tierra y de la especie humana, pasa por provocar un cambio en la persona, en el ser.

No basta con cumplir las funciones de la organización, captar más clientes, satisfacer a los accionistas, sino, lo principal es mirar el impacto que ella puede generar en la sociedad y en el medio ambiente. Aquí radica la importancia de
 la responsabilidad social (RS) que, en su principio de Precaución orienta “tomar medidas preventivas, cuando existen bases razonables para creer que la introducción de algún elemento es peligroso para el ecosistema en general”.

Por ello la CTI y la RS, se dan la mano, cuando se pretende asegurar futuro, con desarrollo e inclusión. No se puede de manera indefinida seguir extrayendo los recursos naturales, no solo porque la tierra es de tamaño finita, sino porque este proceso produciría cambios en el clima terrestre poniendo en peligro la existencia de la vida. Esto obliga, de manera dramática, a utilizar, ¡ahora!, el conocimiento para transformar estas materias primas y disminuir su extracción, o remplazarlas con nuevos materiales. 


Entonces la
 CTI y RS de manera conjunta contribuyen con el desarrollo sostenible. Esta equidad promovida por el conocimiento es un viraje total en la concepción sociopolítica, pues es romper la inequidad del capitalismo, para pasar a la equidad del conocimiento. Este cambio es casi un sueño, pero hacia eso tenemos que ir, hacia el sueño que la CTI sea socialmente responsable y liberadora. Única garantía de hacer de la patria una sociedad de desarrollo sostenible con equidad.

Nota:
Este artículo aparece en la Revista N°35, STAKEHOLDERS, que se puede descargar de:

miércoles, 14 de marzo de 2012

MAS ALLA DE FUKUSHIMA: YUKIYA AMANO DIRECTOR GENERAL DE LA IAEA

VIENA – La energía nuclear se ha vuelto más segura desde que se produjo el devastador accidente hace un año en Fukushima, Japón. Será todavía más segura en los próximos años siempre y cuando los gobiernos, los operadores de las instalaciones nucleares y los reguladores no bajen la guardia.

El accidente de Fukushima lo originó un terremoto y un tsunami de una severidad sin precedentes. No obstante, como lo han reconocido las autoridades japonesas, los errores humanos y de organización también tuvieron un impacto importante.

Por ejemplo, las autoridades encargadas de la regulación nuclear de Japón no eran lo suficientemente independientes, y la supervisión del operador de las instalaciones nucleares, TEPCO, era deficiente. En el lugar, en Fukushima, el suministro de energía de reserva, que es esencial para mantener las funciones de seguridad vitales como el enfriamiento de los reactores y las barras de combustible gastado, no estaba adecuadamente protegido. La capacitación para responder a accidentes graves era inadecuada. En el sitio y a nivel nacional, hacía falta la capacidad integrada de respuesta a emergencias.

Los errores humanos y de organización no son únicos en Japón. Fukushima fue una alerta para todos los países que usan energía nuclear. Provocó un examen de conciencia y el reconocimiento de que en ningún lado se puede dar por garantizada la seguridad. Ya se han identificado las principales del accidente.

En efecto, los gobiernos, reguladores y operadores de las instalaciones nucleares en todo el mundo han empezado a aprender las lecciones correctas. Se ha puesto en marcha un plan decisivo de acción de seguridad nuclear internacional. Como resultado, se ha reducido la probabilidad de otro desastre de la escala del de Fukushima.

¿Qué es lo que ha cambiado exactamente? Tal vez lo más importante es que se han revisado radicalmente los supuestos de peor escenario de los planes de seguridad. En Fukushima los reactores resistieron un terremoto de una magnitud de 9 grados –una fuerza mucho mayor de la que podían resistir de acuerdo a su diseño. Sin embargo, las instalaciones no estaban hechas para soportar las olas de tsunami de 14 metros de alto que arrasaron con el dique en menos de una hora.

Después de Fukushima se han fortalecido en todas las instalaciones nucleares del mundo las defensas en contra de múltiples desastres naturales severos, incluidos los terremotos y los tsunamis. Se están tomando medidas para mejorar la capacidad de respuesta en caso de cortes de energía prolongados, proteger las fuentes de energía de reserva y garantizar la disponibilidad de agua para enfriamiento incluso en condiciones de catástrofe graves.

Los estándares de seguridad nuclear mundial se están revisando. Se trabaja en la mejora de la disposición para emergencias nacionales e internacionales. Se está supervisando más rigurosamente a los operadores de las instalaciones y los reguladores nacionales. Los países permiten que en sus instalaciones haya más revisiones exhaustivas internacionales de seguridad.

A pesar del accidente, parece que el uso de energía nuclear en el mundo va aumentar progresivamente en los próximos veinte años, aunque a una tasa más lenta de lo que se había previsto. Las razones de dicha decisión no han cambiado: hay una creciente demanda de energía, aunado a preocupaciones por el cambio climático, volatilidad de los precios de los combustibles fósiles, y la garantía de los suministros de energía. Será difícil para todos lograr los dos objetivos de asegurar el suministro de energía sostenible y de reducir los gases de efecto invernadero a menos que la energía nuclear siga siendo una parte importante de la combinación de energía global.

La Agencia Internacional de la Energía Atómica prevé que se sumen para 2030 al menos 90 reactores nucleares más a los 437 que operan actualmente en todo el mundo. Aunque algunos países abandonaron o limitaron sus programas de energía nuclear después de Fukushima, los principales consumidores de energía nuclear, como China, India y Rusia, van a continuar con ambiciosos planes de expansión. Muchos otros países, sobre todo en el mundo en desarrollo, están considerando introducir energía nuclear.

La seguridad nuclear es de máxima importancia para los consumidores establecidos y nuevos. Es un asunto de interés para los países que han decidido eliminar gradualmente la energía nuclear porque sus instalaciones seguirán operando durante décadas y tendrán que desmantelarlas y almacenar los desechos nucleares de forma segura. También es del interés de los países que se oponen firmemente a la energía nuclear, puesto que muchos de ellos tienen vecinos con instalaciones de energía nuclear.
Los países que están planificando nuevos programas de energía nuclear tienen que reconocer que el logro de sus objetivos es una tarea de largo plazo que plantea desafíos. Necesitan invertir mucho dinero y tiempo en la capacitación de científicos e ingenieros, en el establecimiento de reguladores verdaderamente independientes con suficiente financiamiento, y en desarrollar la infraestructura técnica necesaria. Algunos países siguen teniendo deficiencias en este aspecto.

No obstante, contrario a la creencia popular, la energía nuclear tiene en general un buen historial de seguridad. En comparación con los reactores como los de la generación de los de Fukushima, los nuevos reactores que ahora se construyen incorporan sustancialmente características de seguridad avanzadas, tanto activas como pasivas. Sin embargo, a fin de recuperar y mantener la confianza del público, los gobiernos, los reguladores y los operadores tienen que actuar con transparencia sobre los beneficios y riesgos de la energía nuclear –y ser honestos cuando las cosas salen mal.

El hecho de que un accidente como el de Fukushima se haya podido producir en Japón, uno de los países más industrializados adelantados del mundo, es un recordatorio de que con la seguridad nuclear nada está garantizado. La complacencia puede ser mortal. Las mejoras de seguridad de los últimos doce meses solo deben ser el comienzo. No debemos permitir que se vuelvan a adoptar las actitudes de aquí no pasa nada a medida que Fukushima vaya cayendo en el olvido.

CONCURRIDA CONFERENCIA SOBRE EL ACCIDENTE DE FUKUSHIMA: REPERCUSIONES Y ENSEÑANZAS


Ahora que se cumple un año de la ocurrencia del ACCIDENTE DE FUKUSHIMA, es necesario, para la comunidad científica nacional y público en general, tomar conocimiento de los errores de aquel evento, que tienen que ver con el gobierno japonés, la autoridad reguladora, y el diseño del reactor. De esta manera, se podrá superar esos escollos y mejorar la respuesta de una ENERGÍA SEGURA Y SOSTENIBLE SIN EMISIONES DE GASES DE CALENTAMIENTO GLOBAL, y esa alternativa hasta hoy es la ENERGÍA NUCLEAR. Para tratar estos temas especializados, se requiere de expertos en Reactores Nucleares, Seguridad Nuclear, Normatividad, Emergencias, todos estos especialistas se encuentran entre los ASOCIADOS DE LA ASOCIACIÓN DE PROFESIONALES NUCLEARES DEL PERÚ. Que realizamos una charla sobre este tema el Lunes 12 en el IPEN.

COMO AFECTÓ A LA OPINIÓN PÚBLICA EL ACCIDENTE DE FUKUSHIMA?

http://207.46.192.232/proxy.ashx?a=http%3A%2F%2Fwww.addthis.com%2Fbookmark.php

Este enlace de PHYSICWORLD, trata sobre FUKUSHIMA, a un año de su ocurrencia. Y, hace preguntas sobre la ENERGÍA NUCLEAR.

sábado, 10 de marzo de 2012

CONFERENCIA: FUKUSHIMA A UN AÑO - REPERCUSIONES Y ENSEÑANZAS


RESUMEN

Todo andaba sobre ruedas, el renacimiento nuclear estaba en marcha. Países como China e India, anunciaban la construcción de decenas de centrales nucleares. El cambio climático, el crecimiento poblacional, el crecimiento económico, la situación geopolítica, eran los principales factores para volver a mirar a la energía nuclear como la solución. Sin embargo en un día, (11 de marzo de 2011), repentinamente vino el altísimo sismo, de magnitud 9, luego el tsunami con olas de hasta 39 m de altura, y posteriormente el accidente nuclear de los reactores de Fukushima – Daichi. Ciertamente el número de muertos alcanzaron a 15 391 y 8171 desaparecidos, sin embargo ninguno por efectos del accidente nuclear. Se sabe también, que las olas del tsunami superaron las barreras protectoras de la central de Fukushima – Daichi, inicialmente diseñadas para una altura máxima de 5.7 m. Eso provocó la pérdida de toda fuente de energía eléctrica externa, inhabilitando toda capacidad de instrumentación y control de los reactores 1 a 4, excepto el generador de emergencia (6B), que fue compartido por los reactores 5 y 6. El accidente se ubicó en el nivel máximo de la escala internacional de eventos (INES). A pesar de ello no se ha confirmado algún efecto a la salud sobre alguna persona como resultado de la exposición de las radiaciones provenientes por el accidente nuclear. En esta conferencia trataremos de exponer los resultados obtenidos de las investigaciones realizadas por instituciones mundiales de reconocido prestigio como la IAEA, USNRC, MIT, entre otros, con el fin de compartir sus lecciones con la comunidad nuclear nacional y en general con el público interesado en temas de ciencia y tecnología.